La caries es una de las enfermedades más comunes, pero también una de las más evitables. Con una rutina constante y algunas decisiones inteligentes puedes reducir mucho el riesgo.
Higiene diaria bien hecha
Cepíllate dos veces al día con pasta con flúor durante al menos dos minutos y completa la limpieza con seda dental o cepillos interdentales para llegar donde el cepillo no alcanza.
Cuida tu alimentación
El azúcar y los snacks frecuentes alimentan a las bacterias que producen ácido. Espacia las comidas y prioriza agua frente a refrescos y zumos.
- Bebe agua después de comer para arrastrar restos.
- Evita picar entre horas de forma continua.
- Incluye lácteos y alimentos ricos en calcio.
Revisiones periódicas
Una revisión cada 6-12 meses permite detectar lesiones incipientes y tratarlas antes de que avancen. La prevención siempre es más cómoda y económica que el tratamiento.